Al caer la tarde, Málaga cambia de habitantes. Sobre parques, riberas y jardines aparecen vuelos rápidos que a menudo pasan desapercibidos. Son murciélagos: mamíferos silvestres que comparten el territorio con nosotros y cuya conservación empieza por conocer qué necesitan.
Una ciudad favorable para ellos ofrece tres cosas conectadas entre sí: alimento, refugios y recorridos seguros. Instalar una caja puede ayudar en determinados lugares, pero conservar esa red de hábitats es el verdadero objetivo.
Una provincia, muchos modos de vivir
Hablar de los murciélagos de Málaga no significa hablar de una única especie. El murciélago enano (Pipistrellus pipistrellus) utiliza fisuras y puede aparecer cerca de edificios y zonas verdes. El murciélago de Cabrera (Pipistrellus pygmaeus) está especialmente ligado a entornos con agua y vegetación. El hortelano mediterráneo (Eptesicus isabellinus) también forma parte de la comunidad descrita en nuestro documento de trabajo sobre el municipio.
Al ampliar la mirada al conjunto de la provincia aparecen otros ambientes: cavidades, sierras, bosques y paisajes agrícolas. Los murciélagos de herradura y diversas especies de Myotis dependen de refugios y zonas de alimentación con características distintas. Por eso una actuación útil para una especie puede ser insuficiente para otra.
La silueta de un murciélago al anochecer rara vez permite identificarlo con seguridad. La bioacústica aporta información, pero algunas llamadas se solapan entre especies: interpretar los registros exige revisar su calidad y su contexto.
Aliados en el equilibrio de los insectos
Los murciélagos insectívoros consumen presas nocturnas y participan en las redes tróficas de ciudades, bosques y cultivos. Ese papel ecológico merece protección, aunque no deba traducirse automáticamente en una promesa de eliminar mosquitos o sustituir cualquier tratamiento de plagas.
La dieta y el efecto sobre las poblaciones de insectos varían con la especie, la estación y el paisaje. Una propuesta rigurosa parte de los datos del lugar y evalúa sus resultados. En Málaga, el mensaje más útil es conservar a los depredadores naturales y mejorar el hábitat, integrando esas medidas en una gestión ambiental más amplia.
Cinco decisiones que ayudan de verdad
- Conservar los refugios existentes. Antes de reformar una cubierta, sellar una grieta o intervenir en árboles con cavidades, comprobar si hay fauna. Si se detectan murciélagos, detener la actuación que pueda afectarles y consultar con especialistas y con la administración ambiental.
- Mantener conexiones verdes. Riberas, arbolado y setos pueden conectar refugios y áreas de alimentación. Su continuidad importa tanto como el tamaño de un parque.
- Evitar luz innecesaria. Reducir la iluminación sobre accesos a refugios, agua y corredores vegetales. Que algunas especies cacen junto a farolas no significa que la luz beneficie a toda la comunidad.
- Cuidar los insectos y sus hábitats. Favorecer vegetación diversa y adaptar el mantenimiento de zonas verdes. El uso de biocidas debe responder a una necesidad justificada y considerar sus efectos sobre la fauna.
- Acompañar las medidas con monitorización. Registrar actividad, revisar indicios y evaluar la evolución permite corregir decisiones y conocer qué funciona.
Refugios artificiales: una herramienta que necesita criterio
La elección del modelo y su ubicación dependen de las especies objetivo, el entorno y el microclima. La exposición al calor es especialmente relevante en nuestro territorio. No existe una orientación o altura que garantice el éxito en todos los lugares, y la ocupación puede tardar o no producirse.
Las cajas complementan la conservación del hábitat. No justifican destruir una colonia ni reemplazan automáticamente un refugio natural. En MuMa planteamos su instalación junto con una evaluación del lugar y un programa de seguimiento de refugios.
¿Has encontrado un murciélago?
No lo toques con las manos desnudas. Mantén alejados a niños y mascotas y pide orientación a un centro de recuperación de fauna o a los agentes de medio ambiente. Si está en un edificio, no tapes su acceso ni intentes expulsar la colonia. SECEMU explica cómo actuar según el caso.
Conocer para conservar
Escuchar ultrasonidos con un detector, participar en una Bat Night o explorar una cueva mediante realidad virtual puede cambiar nuestra forma de mirar la noche. La divulgación es más valiosa cuando conecta esa experiencia con acciones concretas: respetar los refugios, conservar el hábitat y apoyar el estudio de las poblaciones.
¿Gestionas un municipio, un alojamiento, una finca o un espacio educativo? Cuéntanos tu proyecto y estudiaremos cómo integrar conservación, monitorización y educación ambiental.
Origen del artículo y fuentes
Adaptación divulgativa original de MuMa a partir del documento de trabajo Murciélagos en las Ciudades: Conservación y Beneficios Ecosistémicos, de Laura Jonie Smit Saint-Aubyn Pais, Jaime Moulaye Castro y Antonio Miguel Moret Gómez. Se han reformulado sus contenidos y omitido cifras de consumo y ahorro que requieren una justificación específica.
- Diputación de Málaga: murciélago enano.
- SECEMU: recomendaciones sobre cajas refugio.
- SEO/BirdLife y SECEMU: biodiversidad y edificios.
- Real Decreto 139/2011: protección de especies.
Fotografía de portada: Roberto García · Rober Garcí. Imagen de su archivo, realizada en La Alberca (Salamanca); no documenta una observación en Málaga.